Además. han perdido por completo su esencia, ser lugares donde la gente pudiese conversar, interactuar amigablemente (algo cada vez más difícil de ver) e informarse, seguramente porque, como en todo, el negocio es lo que prevalece. Ahora, lo que pretenden sus creadores, es que los usuarios permanezcan el mayor tiempo posible, para así obtener más beneficios con la abundante publicidad que incorporan. Se aprovechan de la creciente adicción a sus páginas y a los teléfonos móviles para enriquecerse a costa de sus consumidores, pues hoy en día es la gente la que está al servicio de las redes y no al revés, como debería ser.
Sin embargo, lo más preocupante, es que hacen uso de los datos personales de las personas incluso cuando no están explícitos en su perfil, manejando datos como la ubicación, las aficiones y afinidades ideológicas según las interacciones, los mensajes privados...
En definitiva, se han convertido en webs donde la privacidad parece imposible y la democracia se tambalea.
Es por todo esto necesario, que los dirigentes de estas gigantes tomen cartas e el asunto y comiencen a regular lo que sucede, para que las redes sociales vuelvan a ser lo que fueron en su origen. Y es que somos ya muchos usuarios, los que estamos empezando a cansarnos de entrar en Twitter, por ejemplo, y no ver más que mensajes agresivos, en los que se falta al respeto y parece, debido seguramente a la anonimidad, que se olvida la educación. No está mal,, todo lo contrario, que se debata en estos espacios, que es una de sus principales utilidades, pero como se haría cara a cara, sin creerse más que nadie y sin insultar a nadie.
Otro aspecto que nos resulta molesto a muchos usuarios, es que la información y las noticias circulan a una velocidad tan alta que no importa su veracidad, lo que importa es enterarse de inmediato hasta de lo más intrascendente. Es que es preocupante que hasta los medios de comunicación de cierto reconocimiento y prestigio, en cuanto se adentran en las redes sociales, dejan de contrastar la información y publican lo primero que les llega. Las redes sociales deben facilitar las comunicaciones, pero pasando antes por un filtro, pues si no cualquier bulo se seguirá convirtiendo en una exclusiva.
En resumen, los dueños de las redes sociales deben comenzar a cambiar el rumbo que están siguiendo estos espacios y hacer todo lo posible para que vuelvan a ser sitios al servicio de la población, donde la gente pueda pasar un buen rato, informarse con rigor y debatir.
Si no actúan, pues habrá que plantearse seriamente el ir abandonando esto y reflexionar sobre lo buenas que podrían ser y que no son porque no se hace un buen uso de ellas (en gran parte porque no interesa).









































